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Me Vale verga

  • 29 enero 2016
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Hoy quiero contarles acerca de uno de esos movimientos – no sé si llamarlo cívico o lo contrario – que ha venido tomando fuerza entre los colombianos de bien y los no tan bien.

En un comienzo creí que era propiedad específica de algunos reductos políticos izquierdistas de la región caribe colombiana, por aquello de la expresión coloquial que define estos personajes a los que todo les resbala “como plátano caliente con suerito”.

El valeverguismo, es ya una manifestación de colombianidad pura que permea a casi el 99% de mis coterráneos y que es casi un movimiento político por su arraigado hábito en las actividades de la vida nacional.

Nacido en los calientes pueblitos del Caribe, donde las preocupaciones laborales y obligaciones financieras, familiares y contractuales suelen diluirse en medio de largos juegos de dominó y 35 grados centígrados de temperatura, el valeverguismo halló su mejor caldo de cultivo en los habitantes de municipios bullentes, donde la hamaca y el chinchorro obligan a refugiarse después del almuerzo diario “pa´toma´ una siestecita de un rato”. Sueño profundo que obliga a 2 horas de repliegue hasta que el “mono” se esconde un poco y “ajá, ahí si se puede ir a trabajá”.

Lo que suceda en esos lapsos de modorra y calor a pocos les importa, porque como lo indica la expresión “valen verga” o quizás importan dos tiras de mondá.

El movimiento (si es que este tipo de actividad puede tener algún movimiento) tomó fuerza pasivamente hasta llegar a las grandes capitales. Riohacha, Santa Marta, Cartagena, Barranquilla, Montería, Sincelejo se vieron inundadas de valeverguismo en pocos años.

¿Que falta un acueducto para los habitantes? Ah, eso vale verga, eso puede hacerse después.

¿Que la mayoría de la primera infancia está desnutrida, culiseca y barrigona de parásitos? No joda, esas son vainas de los noticieros, que no hayan que inventar.

¿Que se vienen las fiestas y carnavales y no hay plata pa´rumbea´? Joda, vale verga, pa´eso están las prenderías, pa´yudarlo a uno. A mamá ron!

La esencia del valeverguismo está en ese gen compartido de todos los colombianos, donde cabe un cromosoma macondiano lleno de soluciones mágicas, porque ese vale verga nos indica que todo se solucionará. Cómo? No sabemos, para eso está el aguante colombiano, el cuero duro de los criollos que resiste hasta lo indecible, o hasta que alguien decide simplemente hacer algo.

Un verdadero valeverguista no se queja, porque eso no sirve de nada. Lo mejor es ahorrar esfuerzos, porque lo que no se soluciona de una, como para que invertirle oxígeno y saliva?

Nadie puede decir a ciencia cierta si el valeverguismo sea parte del realismo mágico o de la creciente apatía que adormila nuestro país. Lo que sí es verdad, es que este fenómeno se ha extendido por casi todas las regiones de nuestra geografía, existiendo valeverguistas pastusos, yopaleños, mariquiteños, chocoanos, antioqueños, cachacos y hasta en algunas embajadas en Asia y Europa.

Ni el gobierno nacional escapa a este fenómeno. Podría decirse que casi todos los partidos políticos nacionales acusan un elevado síndrome de valeverguismo,, notorio especialmente en las sesiones del congreso o de control político sobre la salud, las cuentas de ahorro, la minería, corrupción, despilfarro, etc. Son nuestros padres de la patria los principales exponentes del valeverguismo. Cátedras y tratados completos podrían escribir Presidentes, Senadores, Representantes, Alcaldes y Concejales sobre este tema, especialmente cuando tienen que responder por el dinero del erario. Ah, eso vale verga!

Todo nos vale verga. Que tengamos más congresistas que los Estados Unidos. Que tengamos que pagar una billonada para mantenerlos. Que sea esa minoría los que venden gota a gota el país. Que seamos un país inmensamente rico que nada en medio de la pobreza. Que todo lo público y que es un derecho, sea un negocio privatizado en pro de unos pocos. Que nos vendan todo más caro que en otros países y a eso le llamamos “status”. Todo vale verga. Y esa misma, nos la meten cada vez más duro, pero no la sentimos, o puede que sí, pero igual: vale verga.

Despierta, oh pueblo indolente y anestesiado. Despierta y mira que aquellos que escriben las leyes, lo hacen para quitarte tus derechos, privatizarlos y hacerlos negocio de unos pocos.

Mientras vosotros tomáis su cerveza, veis sus series de TV y miráis como roedores los celulares, los políticos corruptos te han quitado la salud, han apresado tu dinero en cesantías y pensiones privadas. Han convertido el petróleo de tu país en cara gasolina extranjera.

Y tú, durmiendo, anestesiado, ya no puedes protestar, porque puedes ser llamado rebelde, mamerto, izquierdoso, revoltoso o terrorista.

Tenéis miedo y no hacéis nada ni decís nada.

Eso es precisamente lo que quieren.

No lo permitáis.

Perfil
Como publicista es un buen Comunicador Social. Rico, es un optimista indomable, pendiente de la realidad global y crítico de la inactividad social. Le gusta la lechona con Kola Sol y el caldito de papa con champaña.
AutorRico ManRique
Twitterhttps://twitter.com/@germanrique
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